FIN
Con uno de mis brazos de la cintura con fuerza te tomaré,
Mientras con la otra mano lentamente la figura de tu piel acaricio,
Tocando el don de tus labios y a tu alma por fuera,
Hasta reconocer tu suspiro dentro de mí,
Sin importar qué parte de tu cuerpo toque primero;
Sin son tus ojos, tus manos o el miedo que has dejado atrás muy abajo de tus sueños,
Conociendo dedo a dedo lo que te has guardado,
Sería tan fiel a tu pecado que solo pensarás en mi.
No solo por mi presencia, ni mi esmero, sino por lo que hasta ahora he conseguido justo ahí.
Ahí donde cualquiera hubiera renunciado con ganas de largarse; sin ganas de enredarse o pretender siquiera quererte,
En el justo instante donde sólo exista tu cuerpo y tus deseos de probarme:
Tocaré tu cuerpo con cualquier extremo del mío,
Que no sabrías cuándo has comenzado a depender de mi, sin ayuda ni milagro de tu propia fe, que crees que existe bajo tus palabras y gestos,
Que se convierten en no más que ilusiones de de tus banales sentimientos,
Merecerá la muerte por no poseerte como lo he hecho yo. Yo que te encontré…
Y cuando todo eso consiga te haré el amor,
Que cerrará tu búsqueda inconsistente de la idea de placer o dolor.
juan carlos flores g.
Mientras con la otra mano lentamente la figura de tu piel acaricio,
Tocando el don de tus labios y a tu alma por fuera,
Hasta reconocer tu suspiro dentro de mí,
Sin importar qué parte de tu cuerpo toque primero;
Sin son tus ojos, tus manos o el miedo que has dejado atrás muy abajo de tus sueños,
Conociendo dedo a dedo lo que te has guardado,
Sería tan fiel a tu pecado que solo pensarás en mi.
No solo por mi presencia, ni mi esmero, sino por lo que hasta ahora he conseguido justo ahí.
Ahí donde cualquiera hubiera renunciado con ganas de largarse; sin ganas de enredarse o pretender siquiera quererte,
En el justo instante donde sólo exista tu cuerpo y tus deseos de probarme:
Tocaré tu cuerpo con cualquier extremo del mío,
Que no sabrías cuándo has comenzado a depender de mi, sin ayuda ni milagro de tu propia fe, que crees que existe bajo tus palabras y gestos,
Que se convierten en no más que ilusiones de de tus banales sentimientos,
Merecerá la muerte por no poseerte como lo he hecho yo. Yo que te encontré…
Y cuando todo eso consiga te haré el amor,
Que cerrará tu búsqueda inconsistente de la idea de placer o dolor.
juan carlos flores g.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home